El orden

Donde no hay orden hay desorden, cuando hay orden hay acuerdo y unidad. El acuerdo nos permite caminar en alianzas o pactos para llegar a la unidad. El orden permite que tengamos estrategias en conjunto. Una unidad estratégica es lo que hace que un país progrese o un pueblo crezca y avance. Lo mismo sucede con un cuerpo ministerial en una ciudad o país.

La unidad estratégica favorece el trabajo y permite el buen funcionamiento de la dinámica del reino para su establecimiento y manifestación. El ser humano vive en una sociedad en la cual sería inimaginable vivir sin orden, sin ningún método o forma que regule la conducta de las personas, de ahí la existencia de las normas y el Derecho. La norma es una ordenación del comportamiento humano según un criterio que conlleva, por una parte, una sanción al no ser cumplida y por la otra, la norma también puede ser coactiva y coercitiva, es decir, la posibilidad de utilizar la fuerza para que se cumpla.

Importancia de las leyes en el orden.

Las conductas del ser humano son prácticamente innumerables, algunas se apegan a la ley moral o a las leyes jurídicas, pero otras son ignominiosas e innobles. Por ende, es necesario que se establezca un orden normativo, una ley que regule la coexistencia y que ponga orden en la sociedad.

Normas Implícitas.

Tenemos pautas y límites que nos son impartidos desde la figura paternal, como la primera interacción de autoridad, siendo reprendidos y castigados cuando nos estamos portando mal, y por el contrario somos felicitados y premiados en caso de que obedezcamos. Esto es conocido como, Normas Implícitas, siendo distinta clase de órdenes, reglas y pautas que fundamentalmente apuntan a la buena convivencia, sin necesidad de que sean aceptadas o firmadas en un contrato o reglamento, sino que están entendidas como parte del sentido común.

Normas Explícitas.

Por otro lado, tenemos las Normas Explícitas, siendo ellas enunciadas y promulgadas mediante el uso del lenguaje escrito, con la característica de que deben ser elaboradas por un organismo competente, en este caso del reino de Dios, son establecidas por Dios mismo, como lo vemos cuando Dios le entregó ley a Moisés para que guardaran el pacto del Monte Sinaí, y así establecer un orden público en su pueblo y en su reino, siendo esta Ley escrita o de Forma. Estas son aceptadas a través de un pacto o alianza por los ciudadanos dentro de un Estado de Derecho, el cual está constituido por el tribunal supremo celestial como Ley Suprema con sus derechos y garantías para Su pueblo.

En el Nuevo Testamento, el Apóstol Pablo lo hace muy claro cuando nos revela la nueva ley que rige el reino de Dios y el Espíritu de esta ley, que es muy diferente al espíritu de la ley de Moisés, que solo ministraba condenación y muerte:

“¿Por tanto, si en verdad la perfección era por medio del sacerdocio levítico (porque bajo él recibió el pueblo la ley), qué necesidad había de que se levantara otro sacerdote según el orden de Melquisedec, y que no fuera llamado según el orden de Aarón? 12 porque cambiado el sacerdocio, necesariamente ocurre también un cambio de ley”. Hebreos 7:11-12

Y luego en Romanos 8: 2-4 “2…porque la ley del Espíritu de vida en Jesús el Mesías te ha librado de la ley del pecado y de la muerte. 3Porque lo que no pudo hacer la ley, ya que era débil por causa de la carne, lo hizo Dios enviando a su propio Hijo en semejanza de nuestra carne pecaminosa, y por el pecado, condenó al pecado en la carne, 4 para que la exigencia de la ley fuera cumplida en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al espíritu”.

Esto puso punto final al desorden, a la condenación, al reinado de la muerte y a la maldición de la ley del Monte Sinaí que fue dada a Israel como un tutor.

“Cristo nos libertó de la maldición de la Ley, hecho maldición por nosotros (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero). Gálatas 3:13.

Para llevarlos al Mesías, como también a nosotros. Él nos ha vivificado eternamente porque él es el dador de la vida, nuestro Señor y Salvador, poniendo total orden en Su pueblo y el Reino en la tierra. Así lo enseñó y reveló claramente el Apóstol Pablo cuando nos dice:

“24 Así que la ley ha sido nuestro tutor hasta el Mesías, para que por medio de la fe fuéramos declarados justos. 25 y habiendo venido la fe, ya no estamos bajo tutor, 26 pues todos sois hijos de Dios por la fe en Jesús el Mesías. 27 porque todos los que fuisteis bautizados en el Mesías, del Mesías estáis revestidos. 28No hay judío ni griego, no hay siervo ni libre, no hay varón ni hembra: porque todos vosotros sois uno solo en Jesús el Mesías. 29 y si vosotros sois del Mesías, entonces sois descendencia de Abraham, herederos según la palabra dicha. Gálatas 3:24-29.

Gálatas 5:18 “Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley”.

Aquí vemos una ley de doble referencia, o sea que, según este versículo, el que es guiado por el Espíritu no está bajo la ley, ¿Correcto? Pero el que no es guiado por el espíritu entonces es guiado por la carne y vive bajo la ley mosaica, ¿Correcto otra vez? Claro que sí.

Y finalmente la declaración determinante del Apóstol Pablo en donde nos dice que, él no está ya más bajo la ley de Moisés y tampoco está sin ley, porque él está ahora, bajo una nueva ley, la ley del Mesías, que es la ley del Espíritu de vida en El.

1 Corintios 9:20-21 “Es decir, a los judíos me hice como judío, por ganar a judíos; a los que están bajo la ley, como quien está bajo la ley (no estando yo bajo la ley), para ganar a los que están bajo la ley; 21 a los que están sin ley, como sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino en la ley del Mesías), para ganar a los que están sin ley”.

¡Más claro no canta un gallo!

¡Qué maravillosa revelación del orden de Dios por Su Palabra!, que es Su ley, para darnos total libertad y seguridad por la fe en el Mesías.

Ahora si podemos correr nuestra carrera ministerial con pleno conocimiento y revelación de Dios, porque tenemos un perfecto orden puesto por el Señor para el beneficio de nuestras vidas y ministerios.

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